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Los cables submarinos de Google en RD: la oportunidad no está en la fibra, sino en lo que construyamos sobre ella

Mite Nishio

Mite Nishio es uno de los principales referentes en innovación y transformación digital de la República Dominicana. Con más de tres décadas impulsando el desarrollo tecnológico del país, ha sido pionero del Internet comercial dominicano, ejecutivo de empresas líderes del sector tecnológico y financiero, consultor internacional y promotor de iniciativas que conectan tecnología, inteligencia artificial y competitividad. Actualmente es Vicepresidente de la Cámara TIC y trabaja para acelerar la adopción de tecnologías emergentes que contribuyan al desarrollo económico y social de la región.

La llegada de nuevos cables submarinos de Google representa una de las inversiones en infraestructura digital más importantes de la historia reciente de República Dominicana. Su impacto inmediato será aumentar la capacidad de conexión internacional, reducir la latencia y, sobre todo, mejorar la resiliencia de una economía que depende cada vez más de los servicios digitales.

El tráfico de internet del país creció más de 500 % durante los últimos cinco años y más del 35 % se dirige hacia Estados Unidos. Hasta ahora, República Dominicana contaba con una sola conexión directa mediante cable submarino con el territorio continental estadounidense, aunque otros dos cables también llegan a Estados Unidos, pasan primero por otras islas. La nueva arquitectura anunciada por Google cambia considerablemente ese panorama.

¿Cuál es la inversión que harían Google y otras compañías?

La inversión anunciada para la primera fase supera los US$500 millones. Pero hay que hacer una precisión: esa cifra no la establece la Resolución DE-083-2026 del Indotel. Fue anunciada por Google y el Gobierno dominicano; la resolución lo que hace es inscribir a Swordfish Infrastructure en el registro correspondiente y habilitarla regulatoriamente para desarrollar y operar la infraestructura.

Hasta ahora no se ha publicado un desglose que permita saber cuánto corresponde al puerto de intercambio digital, cuánto a los cables submarinos, cuánto a las estaciones de aterrizaje y cuánto invertirían otras empresas. Por eso, hablar de “Google y otras compañías” como si existiera una inversión conjunta confirmada sería adelantarnos a los datos.

Lo importante es el efecto multiplicador. Una inversión de esta naturaleza rara vez termina en el cable: puede atraer operadores de centros de datos, proveedores de nube, redes de distribución de contenido, empresas de ciberseguridad y nuevos servicios digitales. El anuncio inicial habla de una instalación de más de 7,000 metros cuadrados en Cabeza de Toro, con capacidad para recibir cuatro nuevos sistemas submarinos. Presidencia de la República, Diario Libre

¿Cuándo inicia y cuándo termina el proyecto?

En febrero de 2026, el Gobierno informó que la construcción comenzaría en marzo y que la primera fase incluiría dos cables submarinos. Posteriormente, el 23 de junio, Indotel emitió la Resolución DE-083-2026, mediante la cual autorizó el registro de Swordfish Infrastructure.

Es importante diferenciar “fecha anunciada de inicio” de “obra físicamente iniciada”. Los comunicados oficiales que revisé anunciaron marzo como punto de partida, pero no ofrecen un cronograma público detallado sobre estudios marinos, fabricación, tendido, pruebas, certificación y entrada comercial en servicio.

Algunas publicaciones especializadas mencionan comienzos de 2027 como fecha de conclusión, pero Google no ha publicado todavía una fecha oficial de entrada en operación para Alisios, Canoa, OlaLuz o la ramificación de Firmina. La respuesta responsable es que el proyecto está en fase de desarrollo y autorización, pero su calendario final todavía no ha sido divulgado. Resolución DE-083-2026, Presidencia

¿Participan personas internacionales o equipo técnico de República Dominicana?

Participarán ambos, aunque todavía no se ha publicado una distribución detallada de responsabilidades.

Google aporta el diseño de la red global, la arquitectura de conectividad y la integración con sus regiones de nube. Swordfish Infrastructure es la sociedad registrada ante Indotel para desarrollar y operar la infraestructura en el país. Del lado dominicano participan el Gobierno, Indotel, las autoridades ambientales y marítimas, los responsables del territorio y, previsiblemente, empresas locales de ingeniería, construcción, energía, fibra terrestre, seguridad y mantenimiento.

Pero para mí la pregunta más importante no es cuántos dominicanos trabajarán durante la construcción, sino cuánto conocimiento permanecerá en el país después de terminada. República Dominicana debería procurar programas de formación, certificaciones, pasantías y transferencia tecnológica en operación de cables submarinos, redes ópticas, centros de datos, ciberseguridad y servicios de nube.

No podemos conformarnos con ser el lugar donde aterriza el cable. Tenemos que desarrollar la capacidad de operarlo, protegerlo y construir negocios sobre él.

¿Cuál sería el impacto económico concreto?

El impacto más inmediato es aumentar la capacidad, reducir la latencia y, sobre todo, mejorar la resiliencia de la conectividad internacional.

La primera propuesta planteaba pasar de uno a tres cables directos hacia Estados Unidos y multiplicar por diez los pares de fibra. Ahora Google ha presentado una arquitectura más amplia:

  • Alisios conectará República Dominicana con Panamá y Chile.
  • Canoa conectará República Dominicana con Bermuda.
  • OlaLuz conectará directamente con Florida.
  • Firmina incorporará una nueva ramificación hacia República Dominicana.

Esta combinación coloca al país dentro de rutas hacia las costas este y oeste de Estados Unidos, Sudamérica y, mediante otras interconexiones, Europa. Anuncio oficial de Google Cloud

El cable por sí solo no garantiza una reducción automática en la factura de internet. Para que ese beneficio llegue a empresas y consumidores debe existir acceso abierto, competencia entre operadores y capacidad mayorista disponible en condiciones transparentes. Pero sí puede reducir costos de transporte internacional, mejorar la continuidad de los servicios y hacer más atractivo instalar infraestructura digital dentro del país.

¿Facilita el acceso a inteligencia artificial, nube y big data? ¿Qué industrias podrían surgir?

Sí, pero la infraestructura no le regala inteligencia artificial a nadie. Lo que hace es eliminar parte de las barreras de latencia, capacidad y resiliencia que hoy dificultan operar servicios avanzados desde República Dominicana.

Tampoco significa necesariamente que una startup pagará menos por las unidades de procesamiento, los tokens o el almacenamiento de Google Cloud. Esos precios dependen de los servicios contratados y de la región de nube utilizada. El beneficio inicial está en obtener rutas más directas, menor tiempo de respuesta y mejor continuidad.

A partir de esa infraestructura podrían desarrollarse:

  • Centros de datos y servicios de colocación.
  • Nodos de nube y redes de distribución de contenido.
  • Operaciones de recuperación ante desastres.
  • Centros regionales de ciberseguridad.
  • Servicios financieros y pagos de baja latencia.
  • Analítica, big data y entrenamiento o inferencia de modelos de IA.
  • BPO y servicios profesionales apoyados en inteligencia artificial.
  • Telemedicina, investigación científica y procesamiento audiovisual.
  • Servicios digitales regionales para el Caribe y Centroamérica.

República Dominicana ya tiene experiencia en zonas francas, turismo, telecomunicaciones, servicios financieros y BPO. La oportunidad es subir esos sectores un peldaño: pasar de exportar horas de trabajo a exportar conocimiento, software, automatización y servicios digitales de mayor valor.

¿Puede República Dominicana convertirse en un hub tecnológico regional? ¿Qué le falta?

Puede convertirse en un nodo importante de conectividad regional. De hecho, los nuevos anuncios colocan al país en el centro de una red que conecta Florida, Bermuda, Panamá y Chile, con acceso indirecto a otras rutas hacia Estados Unidos y Europa.

Pero un hub tecnológico no se construye solamente enterrando fibra en el mar.

La fibra es condición necesaria, no suficiente. Hace falta:

  • Energía confiable y competitiva.
  • Regulación clara sobre datos, nube e inteligencia artificial.
  • Seguridad jurídica y procesos ágiles de inversión.
  • Protección física y cibernética de infraestructura crítica.
  • Talento certificado en nube, redes, centros de datos, IA y ciberseguridad.
  • Competencia y acceso neutral a la nueva capacidad.
  • Incentivos vinculados a inversión productiva y transferencia de conocimiento.
  • Una estrategia para conectar el puerto digital con parques tecnológicos, universidades, zonas francas y empresas dominicanas.

Panamá compite por ubicación y conectividad; Costa Rica, por talento y capacidad de atraer empresas tecnológicas. República Dominicana tiene que combinar ambas ventajas y añadir una tercera: convertirse en la plataforma digital natural del Caribe.

¿Cuál sería el impacto social: brecha digital, educación, telemedicina y empleo?

El mayor ancho de banda internacional no cerrará automáticamente la brecha digital. La brecha no existe solamente entre quienes tienen y no tienen internet; también está entre quienes lo utilizan para entretenerse y quienes pueden convertirlo en conocimiento, productividad e ingresos.

En República Dominicana más del 90 % de la población mayor de 12 años ya se conecta a internet. El desafío es transformar esa conectividad en conocimiento.

El proyecto puede contribuir a una telemedicina más estable, plataformas educativas de mayor calidad, acceso remoto a laboratorios y recursos de IA, expansión de servicios públicos digitales y creación de empleos tecnológicos fuera de Santo Domingo. Pero esos resultados requieren dispositivos, alfabetización digital, formación docente, conectividad de última milla y contenidos relevantes.

La infraestructura abre la puerta. La política educativa y social determina quién puede atravesarla.

¿Qué anticipan las experiencias de Google en otros países?

Hay experiencias interesantes, aunque debemos evitar la idea de que un cable submarino transforma por sí solo la economía de un país.

En Chile, Google combinó el cable Curie con un centro de datos y una región de Google Cloud. Esa infraestructura fortaleció su posición como plataforma de servicios digitales en Sudamérica y contribuyó a atraer más inversiones en centros de datos. Uruguay siguió una ruta parecida: recibió conexiones de cables como Tannat y Firmina, y posteriormente Google anunció una inversión superior a US$850 millones para construir allí su segundo centro de datos en América Latina. Google sobre Uruguay

En África, el cable Equiano ofrece otra referencia. En Nigeria, estudios encargados por Google proyectaron un aumento significativo de la velocidad de internet, una reducción de alrededor del 21 % en los precios minoristas y un impacto potencial de US$10,100 millones en el PIB. Son proyecciones, no resultados que puedan atribuirse exclusivamente al cable, pero muestran la dimensión económica que puede alcanzar una conectividad internacional moderna cuando se combina con competencia e inversión local. Google sobre Equiano en Nigeria

También está el caso de Bermuda, que no se limitó a esperar la llegada de los cables Nuvem y Sol. Modificó su regulación, creó corredores para cables y agilizó los permisos con el propósito deliberado de convertirse en un nodo digital del Atlántico. Ahora Canoa conectará Bermuda directamente con República Dominicana. Esa experiencia demuestra que la ubicación geográfica se convierte en ventaja solamente cuando está acompañada de políticas públicas. Google sobre Nuvem

La lección común es que primero llega la conectividad, pero después deben llegar los centros de datos, la nube, el talento y las empresas que convierten esa capacidad en valor. Si República Dominicana hace ese trabajo, durante los próximos cinco a diez años podría atraer inversiones tecnológicas, ampliar los servicios digitales de exportación y generar empleos mejor remunerados. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de convertirnos únicamente en el lugar por donde pasan los datos de otros países.

¿Está la población dominicana preparada educativamente?

No completamente, y decir lo contrario sería repetir el error de confundir acceso con preparación.

República Dominicana tiene profesionales TIC de muy buen nivel, universidades, técnicos, emprendedores y empresas que han demostrado capacidad regional. Pero todavía no existe la escala de talento que requeriría un hub de centros de datos, nube, ciberseguridad e inteligencia artificial.

La formación debe comenzar ahora, no cuando las empresas anuncien las vacantes. Necesitamos actualizar currículos, fortalecer inglés técnico, matemáticas y pensamiento crítico; ampliar certificaciones en nube, redes y ciberseguridad; y tratar la inteligencia artificial como una competencia transversal, no como una especialidad reservada para programadores.

La ventana de oportunidad está abierta durante la construcción. Si esperamos a que llegue la demanda, terminaremos importando talento para operar una infraestructura construida en territorio dominicano.

Los cables submarinos que ya conectan a República Dominicana

El Gobierno ha indicado que actualmente llegan seis sistemas internacionales. Las cifras disponibles no siempre son comparables: algunas corresponden a capacidad de diseño, otras a capacidad actualizada del sistema completo y no necesariamente a la capacidad disponible en el tramo dominicano.

Así se verían los cables submarinos en RD, incluyendo los futuros cables de Google